Todo proyecto es un viaje. Y este Taller de cine en inglés en Móstoles ha sido un viaje apasionante.

El primer día la mayoría está expectante pero también hay tres o cuatro caras un pelín tensas: idea de los padres meterles en esta actividad cuando el cine, ni fu ni fa, y el inglés… Puedo oír incluso el taco que piensan cuando se les menciona el inglés. “Bueno”, pienso, “paso a paso”.

Mi compañera, Ana, y yo somos conscientes de que para varios de ellos el inglés sigue siendo una barrera, y en vez de hacerles sufrir hablando solo en inglés, vamos intercalando los dos idiomas para que luego, en el rodaje, les resulte hasta natural usar la terminología: porque escribieron el guión y rodaron (actores y técnicos) en inglés. Yes, they did!

El primer día es el más delicado: muchos no se conocen y, además, les soltamos la explicación de los tipos de plano por encuadre y por ángulo, el famoso salto de eje, continuidad, discontinuidad… Les hacemos ver que es necesario conocer las herramientas del lenguaje cinematográfico para enriquecer su creatividad innata (porque TODOS somos creativos). Hay que decir que ayuda mucho a asimilar estos conceptos la sonrisa permanente de Ana y el que servidora es una auténtica payasa. Porque el cine se puede explicar de una forma muuuuuy divertida. Pregunten en el Espacio Joven de Móstoles. Esa primera mañana todos salieron entusiasmados pensando ideas para el día siguiente. Todos.

Y al día siguiente ya había varios esperando para entrar quince minutos antes.

Segundo día: guión y planificación del rodaje. Aquí caen por su peso dos máximas del cine: TRABAJO DE EQUIPO y PLANIFICACIÓN, ambas necesarias para que el esfuerzo sea eficaz. Es inevitable que destaquen algunas voces más que otras (por su vehemencia, sociabilidad, energía) pero nosotras compensamos pidiendo opinión a los más tímidos y serenos. Se distribuyen funciones según lo que ellos elijen, con la flexibilidad de cambiar de función al rodar otros planos y así conocer de primera mano todas las facetas: guión, interpretación, cámara, sonido, claqueta, script, producción, dirección, vestuario, localización.

Tercer y cuarto día: rodaje. EQUIPO, EQUIPO y EQUIPO. Al ser tantos, había momentos de parón para algunas de las funciones, pero es que el cine es así, hay que aprender a esperar y tener mucha paciencia. Fue gratificante ver cómo resolvían ellos mismos localizaciones, planos, texto, posiciones, problemas de batería, ruidos durante las tomas… Ana y yo podíamos ver cómo se implicaban en un proyecto común, algún grupito se formaba en esos tiempos muertos, normal también, pero a la hora de la verdad, ahí estaba cada uno de ellos con todos sus sentidos puestos. A veces les podía la ansiedad y ya estaban proponiendo o preguntando sobre una secuencia en la que no estábamos. Y hete aquí otra idea que intenté que tuvieran clara, en el taller y, perdonen si soy pretenciosa, en su vida en general: AQUÍ Y AHORA. Tratar cada situación en el momento, no anticipar lo que está por venir.

Y cuarto día: clase de montaje y visionado del corto. Al visionado asistieron las familias. El brillo de las miradas al ver la creación de sus hijos es indescriptible. Y las sonrisas de los hijos compartiendo su trabajo es un auténtico regalo. Ver cómo entienden lo que es el lenguaje cinematográfico, que según el tipo de plano y el montaje se puede contar la misma historia de mil maneras, ver cómo se admiran de su propio trabajo (porque hay que decir que el resultado fue estupendo: una historia de suspense interesante, con toques de comedia, planos muy bien escogidos, un arte (ambientación de escenas) cuidado, y un final inesperado, que siempre es de agradecer).

Un viaje delicioso que terminó con su satisfacción por todo lo aprendido, por las risas, por la magia, por los nuevos amigos… Y muchos deseando volver el año que viene. O “una vez por semana durante el curso, profe, please!!!”. ¿Cómo no adorarles?

Ana y yo deseando repetir también, deseando volver a hacer magia, en equipo, aquí y ahora .