¡Papel y lápiz en mano, la cabeza pensando y muchas ganas de pasarlo bien! Así comenzaba la divertida aventura cinematográfica de nuestros pequeños profesionales.

¡Dos días, una docena de niños, camara, tripode y muchas ganas!

Una calurosa noche de mayo apareció mágicamente un cine en Usera y, sin pensarlo dos veces, los cineastas del barrio se pusieron manos a la obra para aprovechar la ocasión. El primer día de cada fin de semana dieron rienda suelta a su imaginación y, después de muchas fantasías, propuestas muy ingeniosas y un sinfín de risas, conseguimos crear dos guiones diferentes y de lo más originales. Al día siguiente, capas de magos, chisteras y, por supuesto, cámaras, trípodes y micrófonos habían invadido la biblioteca de Usera. Como si de la troupe de los hermanos Lumière se tratara, el joven equipo de cada fin de semana se puso en marcha con el rodaje de su película… ¡Ellos solitos! Y es que todos los niños se encargaron de grabar la imagen, el sonido y, sobre todo, ¡actuar como auténticas estrellas de Hollywood!.

Después de muchos: “¡Acción!, “¡Corten!”, “¡Silencio!”, después de repetir varias veces las escenas para que salieran lo mejor posible, ¡las  superpelículas estaban terminadas! Mientras que Spielberg, James Cameron o Almodóvar necesitan meses e incluso años, para terminar un largometraje, nuestros minidirectores consiguieron hacer dos magníficas películas en tan solo dos fines de semana.
Los niños disfrutaron y aprendieron todos los pasos de producción, realización y posproducción. De hecho, se vieron tan profesionales que incluso se atrevieron a entrevistarse entre ellos, como verdaderos artistas de la alfombra roja. Además, por si nos parecía poco, los pequeños decidieron grabar todo lo que pasaba detrás de las cámaras para hacer un fabuloso making of.
Amigos, bromas y diversión. ¿Qué mejor forma de iniciarlos en el mundo del cine?