La semana pasada terminamos el curso de cine que organizamos para AEST y Arca educativa en el Teatro Berlín. Han sido nueve meses de muchas emociones y grandes momentos… ¡y de muchísimo y satisfactorio trabajo!

Ya habíamos realizado actividades y pequeños campamentos con Arca, pero es la primera vez que trabajamos durante un curso escolar completo con chicos de altas capacidades. Además de haber sido una experiencia muy estimulante, esto nos ha permitido aprender mucho sobre sus circunstancias, sus fortalezas y los desafíos que deben afrontar.

Nos han maravillado su capacidad narrativa, su entusiasmo, su interés por aprender, su afán participativo. Pero también hemos visto algunos problemas para relacionarse con los demás, impaciencia y cierta intolerancia a la frustración. Este cóctel complejo y maravilloso de personalidades es lo que ha convertido este proyecto en un reto apasionante.

MenudaPeli les propuso una historia con dos condicionantes: debía protagonizarla un grupo de niños y debía figurar una traición. Los niños añadieron otra: viajes espaciales. Y, entre todos, nos pusimos manos a la obra.

Nos salió una historia de hermanos enfrentados, complejas maquinaciones, escenas de acción (las coreografías de lucha fueron un punto fuerte del rodaje) y escenarios espaciales. Tenemos más efectos especiales en esta película que en todas nuestras otras “producciones” juntas, lo que os puede indicar el nivel de exigencia que manejaban los chavales.

Añadid a la mezcla toda la labor de escenografía y vestuario espacial y os haréis idea del tinglado en el que nos metimos. Pero, para MenudaPeli, el cine es la herramienta perfecta para trabajar la convivencia, la capacidad de resolución de problemas, el trabajo en equipo y la perseverancia, así que ¡nos encantó el reto!

Tras un trimestre de preproducción (guión, storyboard, vestuario, planificación) nos lanzamos a rodar. 16 páginas y 11 escenas pueden parecer poca cosa. Pero, con un equipo artístico y técnico formado por niños y una sesión semanal de dos horas ¡es todo un desafío! Cualquier fallo, retraso o epidemia de virus infantiles podía desbaratar nuestro plan de rodaje. Los chicos, podemos asegurar, estuvieron a la altura. Unos hicieron un esfuerzo sobrehumano por contenerse y dejar participar a los demás; otros, en cambio, tuvieron que plantar cara a su timidez para ponerse ante la cámara. Algunos aprendieron a trabajar con compañeros que (ejem) no eran del todo de su agrado. En resumen, todos arrimaron el hombro y sacaron lo mejor de sí mismo con tal de sacar adelante su película. ¡Esa era la idea!

Suelo decir que hacer una película es una búsqueda del tesoro. Tienes un mapa (el guión) que te indica el camino, pero el peligro acecha en cada giro del sendero. Y en esta ocasión hemos sufrido todas las aventuras posibles: dificultades técnicas, problemas de agenda (ay, de nuevo, esos virus infantiles), inclemencias meteorológicas… Pero después de tantos esfuerzos y peripecias, conseguimos llegar a la “X” y al cofre enterrado. Aquí está nuestro tesoro. Esperamos que lo disfrutéis, al menos, tanto como nosotros.