Herramientas de cine: la claqueta

Luces, cámara… Acción! Esta frase, con la que empieza la magia del cine se cierra con un sonoro golpe de claqueta. Pero esta herramienta aporta mucho más que épica. Te lo contamos.

 

Sí, la claqueta es uno de esos elementos que asociamos, sin dificultad, con el cine. Y seguro que conocemos, al menos, uno de sus usos: nos dice qué escena vamos a ver, qué toma es y en qué día se rodó. Esto resulta muy útil en el montaje, porque nos permite ordenar los clips: las escenas, como ya sabemos, no se ruedan en orden, pero si las tenemos numeradas, podemos agruparlas en secuencias y trabajar con más facilidad.

claqueta herramienta cine

Pero, además, la claqueta cumple otra función importantísima: sirve para sincronizar la imagen y el sonido, que se graban en pistas diferentes y que tienen que coincidir a la perfección. Solo tenemos que unir, en el ordenador, el momento en que las dos partes de la claqueta se unen y punto más alto del sonoro “clac” correspondiente.

E incluso tiene una tercera utilidad, más psicológica que instrumental: muchos directores aseguran que ayuda a los actores a “meterse” en la película, anunciando de manera tan inconfundible que la magia del cine ya está en marcha. Qué cacharro tan útil, ¿verdad?

La idea se le ocurrió a un productor australiano llamado Frank W. Thring, cuando el sonido empezó a hacer su aparición en las películas, a  principios del siglo XX. Y, en sus primeras versiones, consistía solo en dos palos que alguien hacía sonar al principio de la toma. Después, se convirtió en la pizarra que ya conocemos, y Thring descubrió que era muy útil “titular” con ella cada toma para trabajar de forma más eficiente.

Hoy en día, hay claquetas digitales que nos  hacen la tarea más fácil, y hasta aplicaciones que la hacen innecesaria, pero algo nos dice que la claqueta, con su mágico chasquido y sus números escritos a tiza, siempre formará parte del universo del cine.