¡Hemos terminado una semana muy  intensa en Matadero!

Durante el fin de semana, participamos en el festival de cine Rizoma. Nuestro taller, convocado un poco in extremis, logró reunir a un grupo de chavales muy especiales, dispuestos a todo con tal de hacer una película exprés.


Siempre digo que esta actividad es un poco suicida: inventarnos, rodar y montar una historia en cuatro horas, con un equipo artístico y técnico infantil que acaba de conocerse y que no tiene conocimientos sobre cine… es una apuesta bastante arriesgada. ¡Y nuestro compromiso a toda costa!

Pero eso es precisamente lo que hace estos talleres tan especiales. Cuando ves la ilusión, la creatividad y el talento de los niños, todo el esfuerzo y todos los nervios merecen la pena. Ellos asumen tus premisas, proponen sorprendentes giros de guión, se atreven con escenas difíciles de rodar, tiran de imaginación para encontrar el vestuario y la escenografía… Y, al final, conseguimos una película. Una gran película. Esperamos que os guste.

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